Alma Dea Morani, la primera mujer cirujana plástica en los EE.UU.

Inspiró a varias generaciones de mujeres del S.XIX, trabajó en hospitales que hasta entonces solo lo habían hecho hombres, llegó a establecer la primera clínica de cirugía de manos de Filadelfia, lideró la Asociación Internacional Médica de Mujeres e impulsó un proyecto artístico dentro de la rama de la Cirugía Plástica. Ella fue Alma Dea Morani (1907–2001), la primera mujer cirujana plástica en los Estados Unidos.

Desde muy pequeña, Morani aprendió el arte de la escultura junto a su padre Salvatore Morani. Él le insistía para que se dedicara a este oficio cuando fuera mayor. Pero la joven ya tenía otros planes. Había decidido ser médica. Al principio, su padre no le parecía bien esta decisión porque pensaba que la medicina no era una profesión para mujeres y que se malgastaría su talento artístico. Pero no pudo convencerla.

Morani estudió en la Universidad de Nueva York y se graduó como doctora de medicina en el Colegio Médico de Mujeres (Woman’s Medical College) de Pensilvania en 1931. Comenzó su carrea profesional en el Hospital St. James en Newark, un año más tarde regresó al Colegio Médico de Mujeres convirtiéndose en la primera mujer cirujana residente y tres años después entró a formar parte de la famosa institución American College of SurgeonsToda su trayectoria profesional estuvo llena de obstáculos por ser mujer, ya que la Medicina y, dentro de ella, la Cirugía Plástica eran, en aquella época, cosa de hombres. Morani, con su lucha por ser una más, fue un modelo a seguir para muchas mujeres que querían dedicarse a nuestra especialidad.

Durante su etapa adulta

Morani se alistó como voluntaria en el Hospital Valley Forge para ofrecer los servicios de cirugía reparadora a los soldados heridos en la II Guerra Mundial, viajó por Filipinas, Taiwán, Rusia y los Balcanes para tratar a niños heridos o con deformaciones y fue una gran activista a favor de la educación y la salud de las mujeres. Ella entendía la cirugía plástica como una profesión que ayudaba y facilitaba la vida de la gente.

La doctora pasó casi 30 años en el Colegio Médico de Mujeres, combinando su talento y su amor por la escultura con la cirugía plástica. Así, en 1972, comenzó a dar conferencias sobre esta conexión y en 1985 impulsó la creación de una Galería de Arte en la institución. Se convirtió en la primera escuela de medicina del país que contaba con una colección propia de arte, que todavía hoy se puede visitar.

En el 2000, la Fundación por la Historia de las Mujeres en Medicina creó el Premio Alma Dea Morani en honor a la cirujana plástica Alma Dea Morani, la primera mujer cirujana plástica de los Estados Unidos. Desde entonces, este galardón se otorga a mujeres que hayan dejado una huella importante en la historia de la medicina y que contribuyan a un mejor futuro. El trofeo, que se representa con la propia mano de la cirujana Morani, ha recaído en importantes personalidades como la primera mujer presidenta de la Asociación Americana de Psiquiatría, el grupo de mujeres que descubrieron el gen del cáncer del mama y el programa de “medicina narrativa” de la Universidad de Columbia.

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